lunes, 2 de abril de 2018

FELIZ PASCUA... en el 2018


BODAS DE ORO SACERDOTALES DEL PADRE ANTONIO VIGURI, OCD

Es la víspera de la solemnidad de San José. Nos encontramos en la Iglesia de los Carmelitas Descalzos de Pamplona donde vamos a celebrar y recordar lo que hace 50 años se iniciaba en la vida de nuestro querido padre Antonio Viguri, OCD, su ordenación como sacerdote, que tuvo lugar en Las Presas (Cantabria) el 18/03/1968.

         Son las 18:30 horas. El órgano y voces del coro masculino habitual en la iglesia, nos ponen en pie para recibir al protagonista de la fiesta. Accede al altar acompañado de cuatro sacerdotes, Calixto.Ocd, José, Ocd de la India, José San Martín, Ocd y el diocesano Alfredo Urzainqui.

         José Manuel, Presidente de la Orden Seglar del Carmelo Descalzo en Pamplona, da la bienvenida a los asistentes y a continuación en una oración de acción de gracias a Dios por la fiesta que celebramos, nos relata una pequeña biografía para poder conocer un poco mejor a nuestro amigo.


          El Padre Antonio Viguri Ugalde, nació en Sendadiano, a 28 km de Vitoria, en una familia de labradores. El quinto de siete hermanos.

         A los 11 años inicia su formación en el seminario carmelitano de Amorebieta y la completa hasta el año 1968 en Villafranca de Navarra, Larrea, Markina, Begoña (Bilbao). Se ordenó en Las Presas (Cantabria), por encontrarse muy enfermo Monseñor Gurpide, obispo de la diócesis de Bilbao.

         Después de Las Presas y tras una breve estancia en Londres para aprender inglés, con unas maletas repletas de ilusiones y esperanzas toma rumbo al casi corazón de África, Malawi, donde permanece incardinado cinco años y medio, pero una persistente malaria se cruzó en su camino (según sus propias palabras: “yo amo África, pero África no me quiere a mi”) y le trae de vuelta a la Provincia de San Joaquín de Navarra con distintos destinos y misión.
         -Pamplona. Inicia apostolado con jóvenes, los grupos de oración Got, ayuda a chicas internas de Oblatas y Adoratrices.
         -Bilbao. Formó parte del equipo de formación de  jóvenes teólogos recordando con admiración a los padres  José Francisco y Antonio Olea. Convivencias con jóvenes.
         -Calahorra. Maestro de novicios. Pastoral de grupos con jóvenes y adultos.
         En todos sus destinos ha acompañado a muchos, con algo más que una ligera confesión, como él mismo dirá.

         En la fecha es superior del convento de Pamplona con cuatro trienios completos en este cargo y ciudad, aunque no continuos. También fue superior en Calahorra en dos trienios y superior en Vitoria durante un trienio y el siguiente Vicario Provincial y animador de la pastoral vocacional en la provincia de San Joaquín de Navarra.

         En el año 99 es elegido Provincial desempeñando esta función durante 6 años y nuevamente elegido en 2008, permanece en el cargo un trienio. Recuerda con orgullo que en este último trienio se independizó Perú y Chile de la provincia de Navarra. Y volviendo al día de hoy quiere dar gracias a la comunidad que tiene y a los laicos de la Orden Seglar y a todos de la familia Teresiana cercanos a los carmelitas y que frecuentan las celebraciones en el templo.

         Después de este intenso recorrido, dejarme recordar las maletas llenas de esperanzas e ilusiones que llevó a Malawi y que puede parecer que las trajo de vuelta llenas de desilusión, sin embargo, a la vista está que  el Señor le había elegido en Las Presas para una misión diferente   que la pensada por el entonces nuevo sacerdote (es que no se puede pensar por Jesús).  Hoy ya no es necesario hablar de ilusiones y esperanzas sino de  maletas llenas de realidades. La iglesia de los Carmelitas en las Bodas de Oro que os cuento dio fe de ello. Estaba  ocupada en la celebración  hasta en las capillas adyacentes. Todos le conocían. Todos habían tenido una experiencia pastoral o de vida para recordar con cariño.

         José Manuel en nombre de los que estábamos allí, agradece la dedicación del padre  que ha permanecido en nosotros y con nosotros. Agradece al Señor la gracia concedida en su persona. Presenta en el altar su apostolado con grupos de jóvenes y adultos, la escuela de oración, ejercicios, charlas, retiros, convivencias. Su especial transmisión de la espiritualidad carmelitana, llena de misericordia, reconciliación, oración, atención al prójimo. Todo nos lo ha transmitido, nos lo ha contagiado con una fuerza especial, fruto de una vivencia propia. No se puede transmitir lo que no se tiene.

         Continua la Eucaristía,  siempre acompañada de la fuerza del órgano del Padre Martín y voces del coro, en la que Jesús una vez más, desde su misterio, se hace presente y termina con una sorpresa en la que pudimos ser testigos de la emoción del Padre. Subieron al ambón Marina y Carmen Urmeneta de la OCDS y entonaron la canción “De colores”  que si bien la letra de la primera estrofa fue la que todos conocemos, la segunda y última decía lo siguiente:

“Sacerdote, vocación de servicio, de entrega y amor a los hombres.
Sacerdote, con tus manos benditas y ungidas  a Dios nos ofreces.
Padre Antonio, tu familia, Carmelo y amigos estamos aquí.
Para darte las gracias con gozo, que Dios te bendiga, que seas feliz (bis).

         Terminada la ceremonia,  los asistentes que quisieron se adelantaron  el altar de la iglesia para saludar y felicitar al padre Antonio en persona y, además,  fueron invitados a un ágape preparado por los hermanos de la Orden Seglar, donde continuó la fiesta un buen rato y donde el padre pudo ir saludando más despacio, compartiendo alegría con tantos amigos.  No faltó el detalle preparado por Marina al que nos tiene acostumbrados en estas fiestas.  Un recordatorio para la ocasión  para cada uno de los que allí estábamos.  El Señor, a través de  Isaias en  43.1, quiso regalar unas palabras al homenajeado, “Te he llamado por tu nombre, tú eres mío”. El recordatorio continua “Fr. Antonio Viguri Ugarte, Carmelita. En recuerdo y agradecimiento de mis 50 años de sacerdocio. 18/03/1968 Las Presas (Cantabria)-18/03/2018 Pamplona.

         Añadir que hoy, cuando escribo estas líneas, solemnidad de San José, uno de los santos preferidos del padre, tiene previsto celebrar esta gracia con sus amigos de Calahorra y   tiene en proyecto terminar la fiesta, allá por el mes de junio, con todo el que quiera acompañarle, con una Eucaristía en Las Presas.

         Termino con la oración con que el hermano José Manuel ha finalizado, a su vez, la acción de gracias en la eucaristía y que muy bien puede poner broche final a tantos momentos de nuestras vidas: “Todo esto se lo presentamos al Padre de la mano de sus santos predilectos Teresa, Juan de la Cruz, Teresita, la virgen del Carmen, San José y, sobretodo, de la mano del Señor Jesús”. Que Dios te bendiga, padre Antonio.




Amparo Esparza, Ocds

sábado, 17 de marzo de 2018

LARREA 2018. LA FAMILIA CARMELITANA DE CAMINO HACIA LA PASCUA.

Llegó el 2 de marzo. En la agenda de la Orden Seglar del Carmelo Descalzo en la Provincia San Joaquín de Navarra, teníamos marcada una cita muy especial en la Casa de Espiritualidad de Larrea.  Fuimos llegando desde distintos puntos de la Provincia, a saber, Corella, Calahorra, Cantabria, Bilbao, Vitoria, Pamplona….Casi 40 fue el número de los que nos pusimos “alrededor de su mesa”, la mayoría pertenecientes a la Orden Seglar pero también aquellos que desde Grupos de Oración Teresiana, amigos o simplemente  abiertos a conocer a los Carmelitas Descalzos, decidimos vivir la experiencia de un fin de semana de silencio y  oración  como  medio para dejarnos poner a tiro de Jesús, en ese camino que, junto al resto de la Iglesia, estamos recorriendo hacia la Pascua. El Padre Antonio Viguri, OCD, con tanta experiencia en estos encuentros, conocido por todos, fue el seguro acompañante que nos iba a ayudar en el camino.
Después de reencuentros, saludos, presentaciones, conocer la casa que nos acogía por aquellos para los que era su primera vez en ella, a las 8 de la tarde, en la capilla, iniciábamos la aventura orante que nos había llevado allí. Oramos vísperas cantadas, acompañadas por la melodía de la cítara de José Carlos de Cantabria y bien dirigidas por el Presidente de la OCDS en la Provincia, hermano en la Orden, Evaristo Arroyo. A continuación, la Eucaristía  con el regalo del misterio de entrega de Jesús una vez más.
A las 9, la cena. Era la última oportunidad de poder hablar, porque terminada ésta se inició la experiencia de silencio hasta la Eucaristía del domingo y fin del recorrido orante en marcha. Esa noche también tuvimos una presentación por parte del Padre Viguri de lo que nos proponíamos y para ello le sirvió de guía la comunicación del Papa Francisco con motivo de la Cuaresma.


Además de la Liturgia de las horas cantadas, laudes, vísperas, completas,  acompañadas de la cítara,  el Padre Viguri nos ayudó con motivaciones para esta ocasión: “Sin fe, nada es posible”; “Animados por la Esperanza”, “Viviendo en Amor”.

 A modo de perlas nos llegó:
         
-Jesús no pide tiempo, ni ganas, ni cualidades, ni cultura, ni 

fuerza, ni alegría, ni siquiera santidad. Pide solamente fe. Lo 

demás vendrá por añadidura.
         
-Vivir la esperanza es esperar lo que no tenemos, va en proporción de lo que nos despegamos de las cosas, es ir liberándose y purificándose de lo que no es Cristo.
         
-Jesús el gran regalo del amor del Padre. Jesús es nuestro ejemplo de amor.
Además, la Palabra que atravesaba cada motivación y la luz que los santos del Carmelo, sobre todo Teresa y Juan de la Cruz, podían aportar sobre el tema, era lo que nos llevábamos delante del sagrario en la capilla, a nuestra habitación o en los paseos por la huerta, para continuar rumiando y haciendo nuestro lo recibido desde el silencio. Este, el silencio, también era guardado en las comidas. El desayuno  acompañado por música. En la comida y cena, un lector leía un libro del carmelita Eusebio Gómez Navarro, “Los colores de la vida”

La liturgia del sacramento del perdón lavivimos el sábado por la tarde con una motivación para el caso y una guía-ayuda en el examen de conciencia. 
Además del Padre Viguri, otros padres, del colegio y de la comunidad de la Larrea, se incorporaron para administrar este sacramento. El sábado también tuvimos un acto mariano, con rezo del Rosario y por la noche terminó el día, antes de las completas, con una exposición del Santísimo.

¡Qué rápido se había pasado!, ya era  domingo y se aproximaba el final. La última motivación, oración personal y la última Eucaristía, no acompañada por la delicadeza de la cítara, sino por la fuerza y  rasgueos de la guitarra de José Carlos y con ella la explosión de alegría compartiendo el saludo de la paz, la acción de gracias, la oración intercesora. Una comida en la que ya pudimos hablar, preguntar por nuestras vidas, compartir lo que nos esperaba y un fuerte abrazo de despedida, puso punto final a la vivencia.

Agradecer a Jesús por haber querido que estuviéramos en Larrea (Amorebieta), del 2 al 5 de marzo. Agradecer al Consejo de la OCDS en al Provincia de San Joaquín de Navarra por posibilitar el encuentro. 

Agradecer al Padre Viguri  su dedicación, su saber hacer, por acompañarnos. 

Agradecer a los Carmelitas Descalzos por  la Casa de Espiritualidad de Larrea, su entorno, su huerta, en esta ocasión como dormida en espera de la primavera, pero con el recuerdo de sus paseos protegidos por la sombra de entramados  y racimos de kiwis, Gracias a las hermanas en Larrea que nos han atendido en el hospedaje, el mimo en las comidas, el calor en las habitaciones y estancia y, por último, gracias a todos los que estuvimos haciendo espaldas en un camino que nos quiere llevar, a la Vida, a la Pascua.

Amparo Esparza, OCDS /Navarra