lunes, 24 de agosto de 2026

Ávila: poner rostro a una familia (OCDS) que ya conocíamos.

             Es 22 de julio de 2026. Después de dos años de preparativos, inscripciones, búsquedas de alojamiento y algún que otro encaje de bolillos, por fin llega el momento de hacer las maletas y poner rumbo a Ávila. Nos espera el Encuentro Mundial de la Orden del Carmelo Descalzo Seglar (OCDS), una cita que reunirá a cerca de 900 participantes de unos 80 países.

Desde la Provincia de San Joaquín de Navarra somos diez: siete laicos —cuatro de Pamplona, dos de Vitoria y uno de Santander— y los padres Dámaso, asistente de Santander; Richard, delegado de la OCDS en la Provincia, y nuestro padre Provincial, Jon Korta.




Salimos alrededor de las diez de la mañana, pero antes hacemos una parada en Olza. Allí se incorpora al viaje una hermana de la OCDS de Ecuador, familiar de una de las madres del convento. Ya estamos todos. Josetxo se pone al volante y Ávila empieza a parecer cada vez más cercana.

La ciudad nos espera, y también el primer pequeño desafío: ¿cómo alojar a casi 900 personas? La solución pasa por repartirnos entre distintos lugares. Unos en el CITeS, otros en las Carmelitas Misioneras de Ávila y algunos en hoteles. Una pequeña muestra de lo que será el encuentro: muchos lugares, muchas procedencias, una misma familia.

Por la tarde nos acreditamos en el Palacio de Congresos Lienzo Norte de Ávila, escenario de los días que tenemos por delante. La organización es impecable. Hay mostradores suficientes para atender a los participantes según sus idiomas y, entre acreditaciones y saludos, empieza ya el encuentro.

Después queda un poco de tiempo para acercarnos a la ciudad. Intentamos retener la imagen de sus murallas, esas piedras que parecen haber visto pasar siglos enteros. Pero Ávila será mucho más que sus murallas.


La cena nos da el primer anticipo de lo que está por venir. A nuestro alrededor se mezclan Portugal, Asia, Francia… Hermanos que hasta entonces eran nombres lejanos nos cuentan de dónde vienen. Todavía no lo sabemos, pero durante estos días muchos de ellos dejarán de ser simplemente hermanos de la Orden para convertirse en rostros, voces y recuerdos.

El día 23 comienza propiamente el Encuentro. El lugar es un edificio moderno, funcional, pensado para acoger a mucha gente y facilitar el propósito de quienes lo visitan. Y allí, entre luces, salas y traducciones, comienza una experiencia difícil de resumir en pocas palabras.

La apertura reúne a distintas autoridades civiles y eclesiales. Para nosotros tienen especial significado las palabras del padre General, Miguel Márquez, y del delegado de la OCDS en el mundo, el padre Ramiro Casales, responsable, en buena medida, de que toda esta familia carmelitana haya podido reunirse en Ávila.

Cada jornada tiene dos momentos que marcan el ritmo: la Eucaristía, celebrada cada día en un idioma diferente, y la oración de la noche. Una oración guiada al modo de Teresa, desde el silencio y la hondura, que nos devuelve al final de cada jornada al lugar esencial.

Entre ambos momentos hay mucho que escuchar y mucho que compartir.

Hermanos seglares de Italia, Ecuador, Madagascar, Filipinas y Estados Unidos nos ayudan a profundizar en nuestra identidad, en lo que significa pertenecer a la Orden y en nuestro lugar dentro de la Iglesia y del mundo. No son discursos abstractos: todos parten de nuestras Constituciones y aterrizan en la vida concreta, en ese compromiso que cada uno ha asumido.

El padre General nos invita a reflexionar sobre la identidad del Carmelita Seglar. Los padres Alzinir Debastiani y Ramiro Casales abordan, respectivamente, la atención pastoral a la OCDS y el camino que tenemos por delante.

Hay mucha letra, sí. Letra densa, de esa que requiere atención y que después sigue dando vueltas en la cabeza. Pero Teresa también sabía que sus hijas necesitaban recreo. Y nosotros no íbamos a ser menos.

El viernes por la tarde llega la “acción intercultural”. Filipinas, México y otros países nos enseñan pequeños retazos de sus culturas. Hay música, bailes, gestos y ocurrencias. Y, como suele ocurrir cuando la alegría es auténtica, las fronteras duran poco: Bailamos todos.

También el padre General se suma a la fiesta y nos enseña a expresar, sin palabras, la bendición irlandesa. Después nos la regala a todos. Durante unos instantes no hace falta traducción alguna.

Y quizá ahí esté una de las claves de estos días: descubrimos que hay muchas maneras de hablar y, sin embargo, algunas cosas se entienden perfectamente sin palabras.

Hay otra cuestión que merece capítulo propio: dar de comer a 900 personas a la vez.

Fuimos testigos de que es posible. Aunque, en Ávila, hasta esto tuvo su historia.

El espacio previsto para las comidas tuvo que utilizarse para acoger a personas que habían sido desalojadas de sus casas debido al incendio que afectó a la provincia. Así que hubo que reorganizarlo todo. Las mesas se trasladaron a los pasillos y, durante dos días, comimos allí.


¿Problema? Sí.

¿Drama? Ninguno.

Todo funcionó. Quizá porque cuando se tiene claro que lo importante es que todos estén atendidos, las soluciones aparecen.

También hubo tiempo para una fiesta de flamenco clásico en el CITeS: música, baile, cena y bebida. Otra oportunidad para celebrar que, además de trabajar y reflexionar, una familia también sabe disfrutar cuando se encuentra.

El domingo cada participante puede elegir entre distintas excursiones. No son destinos escogidos al azar: Medina del Campo y Fontiveros, Alba de Tormes, Segovia y Ávila nos llevan a lugares profundamente vinculados al Carmelo y a sus santos.

Son caminos que ayudan a poner paisaje a una historia que conocemos por los libros.

Y llega el momento de la despedida. La Eucaristía final se celebra en la Catedral de Ávila, presidida por el obispo, don Jesús Rico García, acompañado por numerosos sacerdotes de la diócesis y religiosos carmelitas, junto al padre General de la Orden, Miguel Márquez Calle.

Y allí sucede una de esas pequeñas casualidades que uno prefiere llamar regalo.

De Malawi, dentro de nuestra Provincia, han acudido tres hermanas. Durante el encuentro hemos podido saludarlas, pero en la Catedral conseguimos estar cerca de una de ellas, Atusaye. Entre cientos de personas, justo allí.

Le damos gracias a Dios por esa casualidad y le pedimos que la bendiga, como a todos nuestros hermanos. Porque algunos están cerca y otros muy lejos; algunos los conocemos desde hace años y otros apenas acabamos de ponerles nombre. Pero hay algo que nos une y que no necesita traducción: hablamos el mismo lenguaje espiritual.

El lunes toca regresar. Cada uno a su lugar de origen. Volvemos con muchas imágenes en la retina: las murallas de Ávila, las celebraciones, las conversaciones, los bailes, los pasillos convertidos en comedor, las caras de tantos hermanos.

Me preguntaron cuáles eran mis sensaciones después del Encuentro y me pidieron que las resumiera en dos palabras.

La primera es rostros.

Sabía que tenía hermanos en todo el mundo, pero después de estos días les he puesto rostro. He podido conocer la riqueza que representa nuestra diversidad de culturas, de maneras de vivir y de afrontar las dificultades.

La segunda es alegría.

La alegría de descubrir que, aun viniendo de lugares tan distintos, compartimos una misma melodía espiritual.


 







Durante estos días mis hermanos han puesto en común problemas, riquezas, experiencias y soluciones para afrontar el día a día de nuestras comunidades. Como responsable de la OCDS de San Joaquín de Navarra, regreso con la mochila cargada de ideas y, sobre todo, de deseos. Deseos que ahora toca convertir en realidad para ayudar a nuestras comunidades a avanzar.

Quizá esa sea la mejor manera de medir lo que ha ocurrido en Ávila. No solo por lo vivido allí, sino por lo que llevamos de vuelta.

Nos fuimos diez desde Navarra y regresamos sabiendo que somos parte de algo mucho más grande. Una familia que habla muchos idiomas, que tiene acentos diferentes, que baila de maneras distintas y que vive en lugares separados por miles de kilómetros. Pero que, cuando se reúne, descubre que la melodía es la misma.

Gracias a la Orden. Gracias al padre Ramiro. Gracias a todos los que hicieron posible este encuentro y a todos los que tuvimos la suerte de vivirlo. Gracias a nuestros hermanos de la Provincia de San Joaquín de Navarra y, de manera especial, a nuestro padre Provincial por acompañarnos.  Gracias a todos esos hermanos que, hasta hace unos días, eran desconocidos y que ahora ya tienen un rostro, una voz y un lugar en nuestra memoria. Ávila se queda atrás. Las murallas también. Pero lo que hemos vivido viaja con nosotros.

 

Amparo Esparza Irigoyen. 

Presidenta Consejo Provincial Ocds San Joaquín de Navarra

miércoles, 1 de julio de 2026

Asamblea Provincial de la Orden Seglar

 Provincia de San Joaquín de Navarra.

27 de junio de 2026 – Convento de Vitoria.

La Asamblea Provincial de la Orden Seglar de la Provincia de San

Joaquín de Navarra se celebró el 27 de junio de 2026 en el

Convento de Vitoria, con la participación de hermanos llegados de

distintas comunidades: Corella, Santander, Bilbao, Vitoria y

Pamplona, además de la presencia del Consejo, el Padre Provincial

Jon Korta, el Delegado de la Orden Seglar Richard, el Delegado

saliente Antonio Viguri y el prior del convento, Padre Anthony, que

ejerció como anfitrión de la jornada.

La llegada tuvo lugar a las 9:45, momento en el que los

participantes fueron recibidos con un saludo fraterno y un café

compartido, en un ambiente de encuentro y cercanía.


Inicio de la Asamblea

La sesión comenzó a las 10:10 con el saludo de la presidenta, quien

dio paso al Padre Provincial, Jon Korta. Tras una oración inicial,

compartió unas reflexiones sobre la vocación del carmelita seglar,

subrayando su carácter de consagración total de la persona, la

importancia de conocer y vivir las Constituciones, y la necesidad de

equilibrar fidelidad a la norma con discernimiento. Insistió también

en la vida comunitaria como elemento esencial de la vocación,

advirtiendo sobre los riesgos del individualismo, los protagonismos y

la tentación de crear comunidades aisladas. Finalmente, recordó la

importancia de no olvidar a los pobres y de apoyar la difusión de la

“Obra Máxima”.




Desarrollo de la Asamblea

Tras la lectura y aprobación del acta anterior, la presidenta presentó

un balance del trienio, destacando la situación actual de las

comunidades:

67 hermanos con promesas definitivas.

9 con promesas temporales.

20 en formación.

5 aspirantes.


Se señaló una media de edad elevada, con una parte significativa

de hermanos mayores de 80 años. Aun así, se destacó con

esperanza la reactivación de la vida comunitaria tras la pandemia y

el crecimiento en algunas comunidades como Corella, Logroño y

Vitoria.

En cuanto a la actividad del Consejo Provincial durante el trienio

2023–2026, se recogieron diversas iniciativas: reuniones

presenciales y online, mejoras en la gestión económica, creación de

canales de comunicación como el grupo de WhatsApp, retiros de

Cuaresma en Larrea, jornadas de encuentro y participación en

celebraciones y eventos de la Familia Carmelitana. También se

destacó el acompañamiento a nuevas comunidades, la elaboración

de materiales formativos y la participación en encuentros

internacionales y provinciales.

El Tesorero presentó posteriormente el informe económico del

trienio.




Renovación del Consejo

Uno de los momentos centrales fue la celebración de las elecciones

al nuevo Consejo Provincial, en las que participaron 13 hermanos

con derecho a voto. Tras el proceso electoral, resultaron elegidos:

Presidenta: Amparo Esparza

Primer consejero: Josetxo Andia

Segunda consejera: Marina Arraiza

Tercer consejero: Óscar Moral

Todos aceptaron su servicio, aunque uno de los consejeros lo hizo

telefónicamente al no poder estar presente.

Ruegos, propuestas y cierre

En el turno de ruegos y preguntas se plantearon diversas

propuestas, entre ellas la necesidad de dar mayor visibilidad a la

Orden mediante carteles informativos y presencia en redes sociales

como Instagram. También se sugirió la posibilidad de organizar

encuentros anuales o periódicos en Larrea centrados en la vocación

seglar.

La nueva presidenta agradeció el trabajo del Consejo saliente y dio

la bienvenida al nuevo equipo, destacando la continuidad y el

espíritu de servicio. Se expresó también gratitud a todos los


presentes y a los padres que acompañan la vida de la Orden en la

provincia.

La Asamblea concluyó a las 12:00 horas, tras lo cual los

participantes pudieron asistir a la misa sabatina en el convento.

Posteriormente compartieron una comida fraterna en un restaurante

cercano, antes de emprender el regreso a sus hogares.



La jornada terminó en un ambiente de gratitud y comunión,

reconociendo el camino recorrido y renovando el compromiso de

seguir construyendo la vida de la Orden Seglar en la provincia, con

sencillez, fidelidad y espíritu de familia.

Amparo Esparza Irigoyen

Presidenta del Consejo Provincial OCDS

San Joaquín de Navarra

martes, 28 de abril de 2026

Participación en el Capítulo de los Frailes Carmelitas Descalzos de la Provincia San Joaquín de Navarra

 Resumen de la intervención de la Orden Seglar, Hermanas y Grupos Got

Introducción

En el día de hoy hemos sido invitados a participar en el Capítulo de los frailes carmelitas descalzos de la Provincia San Joaquín de Navarra. En representación de la Orden Seglar, las hermanas y los grupos Got, acudimos para exponer la situación de cada uno de los grupos. Por la Orden Seglar asistieron Josetxo y Marina como consejeros, y Amparo como presidenta del consejo provincial. Por parte de las hermanas, acudieron la hermana María del Mar del convento de Olza y presidenta de la Federación de hermanas, y Elena como consejera y hermana de Donamaria. Nuestro hermano Óscar acudió en calidad de presidente de los grupos Got. Cada uno expuso la situación de los grupos que representaba, y a continuación se presenta un pequeño resumen.

Orden Seglar de la Provincia de San Joaquín de Navarra



La Provincia de San Joaquín de Navarra está compuesta por siete comunidades: Logroño, Santander, Bilbao, Calahorra, Corella, Pamplona y Vitoria. El Consejo Provincial ha impulsado la recuperación tras la pandemia, consolidando la vida comunitaria y la formación. Actualmente, hay 67 hermanos con promesas definitivas, 9 con promesas temporales, 20 en formación y 5 aspirantes. La media de edad es elevada, predominando los miembros mayores de 80 años, lo que supone un reto para el relevo generacional.

Cada comunidad desarrolla actividades propias como reuniones periódicas, retiros, formación, apostolados y colaboraciones parroquiales. Se destacan las celebraciones litúrgicas, retiros abiertos y encuentros de oración. Algunas comunidades han logrado incorporar nuevos miembros, evidenciando signos de revitalización.

El Consejo ha realizado reuniones tanto presenciales como online, gestionado la tesorería y promovido la comunicación interna mediante un grupo de WhatsApp. Se han elaborado materiales formativos y participado en actividades provinciales, como el retiro de Cuaresma y el Día de la Familia Carmelitana.

La formación es responsabilidad principal de las comunidades locales, aunque se propone expandir la modalidad online para aprovechar los recursos técnicos y facilitar el acceso a la espiritualidad carmelitana.

Se reconoce la dedicación de los padres asistentes y la acogida en los conventos.

En conclusión, el trienio ha estado marcado por la recuperación, el reforzamiento de la vida comunitaria y el impulso de iniciativas que favorecen la participación y la unión entre los hermanos. El reto principal sigue siendo la edad avanzada de la mayoría, pero el compromiso y la fidelidad inspiran la continuidad del proyecto carmelitano.

Hermanas

Las hermanas han expuesto que el mayor reto actual es la reestructuración de comunidades, un proceso de gran importancia que ha llevado al cierre de 12 conventos. Este proceso es emocionalmente intenso, y el momento del cierre de un convento resulta inolvidable. Una forma de mirar hacia adelante es integrando hermanas de otros países, quienes vienen fundamentalmente a formarse y a la vez apoyan los conventos. Una vez terminada la formación, deben regresar a sus conventos de origen, donde transmitirán lo aprendido. Vienen con el anhelo de conocer a la madre Teresa de manera más directa.

Existen dificultades en la integración, ya que las culturas de las hermanas que llegan y las que reciben son distintas. La solución consiste en llegar a pactos que permitan alcanzar un equilibrio entre lo suyo y lo nuestro.

Grupos Got

Óscar es el presidente de los grupos Got de las provincias de Santa Teresa, Portugal y San Joaquín de Navarra. Se realizan actividades espirituales conjuntas entre las distintas provincias: formación en Cites durante abril y mayo, encuentros de silencio en Batuecas, compartiendo oraciones con los frailes, y en octubre, peregrinación teresiana. Es característico que un gran número de participantes en los Got sean miembros de la Orden Seglar. En la Provincia de San Joaquín de Navarra hay cinco grupos Got.

Destaca la disponibilidad para acompañar grupos en sus inicios, aunque se echa en falta dar a conocer más estos grupos. Las características fundamentales de las vivencias son la fraternidad y la acogida. Se agradece especialmente al padre Ferney, cuya participación ha permitido la formación de un grupo en Santander, fiel a todos los encuentros. Puede concluirse que los Got son grupos vivos que disfrutan de estabilidad; llegan personas orantes que se van, pero también están los que permanecen.

Conclusión y Reconocimientos

Terminadas las exposiciones, antes de la comida, nos hicieron una foto para el recuerdo y posteriormente compartimos una comida al estilo de Larrea, caracterizada por su riqueza y fraternidad. Al terminar, regresamos a nuestros lugares de origen.

El padre Jon, en nombre suyo y de todo el Capítulo, agradece a la Orden Seglar por el acompañamiento a los padres en los distintos lugares de la Provincia. Nos confiesa que ha sido un descubrimiento para él nuestro compromiso y seriedad como carmelitas, y nos anima a seguir perseverando en nuestro empeño.

Gracias a todos nuestros hermanos en el Carmelo por la jornada, por todo lo vivido y compartido, y gracias a ti Jesús, porque no se puede olvidar que todo es tuyo.