miércoles, 9 de septiembre de 2026

Definitorio General. Vocación de la OCDS. México 2026

 Definitorio Extraordinario OCD. México 2026


La Orden Seglar de los Carmelitas Descalzos: 

una vocación que pertenece al corazón de la Orden


Queridos hermanos, Superiores Mayores de la Orden del Carmelo Descalzo,

Quisiera comenzar con una pregunta muy sencilla: ¿Qué lugar ocupa realmente la OCDS

en nuestro corazón como Orden de Carmelitas Descalzos? No pregunto solamente qué lugar

ocupa jurídicamente, porque sabemos que las Constituciones nos ofrecen una estructura muy

clara.

La pregunta es más profunda: ¿La consideramos verdaderamente como una vocación del

Carmelo? Porque de la respuesta a esta pregunta depende mucho de cómo acompañamos a

nuestras comunidades, cómo elegimos a nuestros asistentes, cómo invertimos en su formación y

cómo nos relacionamos con ellos.

La OCDS no es simplemente un grupo de laicos que tienen devoción a Santa Teresa o a

San Juan de la Cruz, sino que es una vocación que participa del mismo carisma teresiano que

nosotros hemos recibido como frailes.


¿QUIÉN ES LA OCDS?

La OCDS está constituida por cristianos llamados a vivir en el mundo el seguimiento de

Jesucristo según el carisma teresiano. Su vocación nace de una llamada de Dios y se expresa

mediante una vida concreta: oración; vida sacramental; fraternidad; formación; compromiso con

la Iglesia; vida familiar y profesional vivida desde el Evangelio; y testimonio del carisma

carmelitano en medio del mundo.

Por eso debemos superar una visión reducida:

 La OCDS no es una extensión de nuestras parroquias.

 No es un grupo de colaboradores de los frailes.

 No es simplemente un movimiento espiritual.

 No es un grupo que existe para ayudarnos en nuestras actividades.

Es una vocación laical propia dentro de la familia del Carmelo Teresiano. Las

Constituciones establecen que la OCDS participa del carisma de la Orden y vive su vocación en

medio del mundo. Por eso la pregunta no debería ser: ¿Qué puede hacer la OCDS por nosotros?,

sino: ¿Cómo podemos nosotros ayudar a que esta vocación llegue a su plenitud?

La vocación del Carmelita Seglar tiene una característica fundamental: vive el Carmelo

sin abandonar el mundo. El fraile vive el carisma desde su consagración religiosa y la monja vive

el mismo carisma desde la vida contemplativa claustral. La OCDS lo vive desde la familia, el

matrimonio, la profesión, la sociedad, la Iglesia local, las responsabilidades civiles y las

relaciones humanas.

Aquí encontramos una enorme riqueza. La OCDS puede llevar el espíritu de Teresa de

Jesús a lugares donde nosotros, como religiosos, no podemos llegar: puede llevar la oración al

ambiente familiar; la contemplación al mundo profesional; la fraternidad a la sociedad; el

discernimiento a las decisiones cotidianas; y el Evangelio a las realidades temporales. La OCDS

tiene, por tanto, una misión propia: está llamada a ser Carmelo en medio del mundo.

Si queremos acompañar correctamente a la OCDS, debemos conocer y respetar su forma

de vida. Podemos resumirla en cinco pilares:

1. La oración

El centro es la amistad con Cristo. Teresa de Jesús nos recuerda que la oración no

consiste solamente en muchas palabras, sino en estar con Aquel que sabemos que nos

ama. La OCDS debe ser una escuela de oración. No solamente una comunidad que habla

de oración, no solamente una comunidad que organiza actividades, sino una comunidad

que ora.

La primera pregunta que debemos hacernos es: ¿Nuestras comunidades están ayudando

realmente a sus miembros a convertirse en personas de oración?

2. La fraternidad

El Carmelo no se vive individualmente. Santa Teresa comprendió la importancia de

pequeñas comunidades donde las personas pudieran ayudarse mutuamente a caminar

hacia Dios. La comunidad OCDS debe ser lugar de acogida, lugar de formación, de

discernimiento, de corrección fraterna, de perdón y de crecimiento. Una comunidad que

no genera fraternidad termina convirtiéndose simplemente en una reunión mensual.

3. La formación

La formación no termina con las Promesas. Una persona hace sus Promesas precisamente

para continuar creciendo. La formación debe abarcar la formación humana, cristiana,

carmelitana, bíblica, espiritual y formación para la misión. Necesitamos Carmelitas

Seglares que conozcan a Teresa de Jesús, Juan de la Cruz, Teresa del Niño Jesús, Isabel

de la Trinidad y los demás santos del Carmelo. Pero no basta conocer sus textos, hay que

aprender a vivir su experiencia de Dios.

4. La vida cotidiana

Aquí encontramos quizás una de las mayores riquezas de la OCDS. El Carmelita Seglar

no deja su familia para vivir el Carmelo, sino que lleva el Carmelo a su familia. No

abandona su trabajo, sino que lleva el espíritu del Evangelio a su trabajo. No abandona la

sociedad, está llamado a ser presencia cristiana y carmelitana dentro de ella. La vocación

se verifica en la vida cotidiana.

5. La misión

La contemplación nunca nos encierra en nosotros mismos. Teresa de Jesús, después de su

experiencia profunda de Dios, sintió el deseo de servir a la Iglesia. Por eso podemos

hablar de una dinámica: la oración lleva a la transformación, a la fraternidad, al servicio y

a la misión. La OCDS debe preguntarse: ¿Qué está haciendo nuestro carisma por la

Iglesia y por la sociedad donde vivimos?

Una pregunta fundamental sería: ¿Qué aporta la OCDS a la Orden? Muchas veces

pensamos solamente en lo que la Orden debe ofrecer a la OCDS. Pero también debemos

reconocer que la OCDS ofrece algo precioso a toda la Orden: una presencia del Carmelo en el

mundo ya que los seglares llevan nuestro carisma a realidades donde los religiosos no estamos

presentes; un testimonio laical de contemplación que nos recuerda que la contemplación no

pertenece solamente a los conventos; una presencia en la familia, el Carmelo entra en los

hogares; una presencia profesional y social, muchos médicos, profesores, abogados, empresarios,

padres y madres de familia, jóvenes, jubilados y profesionales pueden ser testigos del carisma.

Una OCDS viva puede ser también un terreno vocacional para toda la Familia Carmelita

y su colaboración evangelizadora puede colaborar con la Iglesia local desde su identidad propia.

La OCDS nos ayuda a renovarnos nosotros mismos, y nos ayuda a recordar que el Carmelo

existe para buscar a Dios y llevar su presencia al mundo. Cuando encontramos OCDS

apasionados por Teresa, Juan de la Cruz y la oración, ellos también pueden despertar en nosotros

el entusiasmo por nuestro propio carisma.


ASISTENCIA PASTORAL PARA LA OCDS

Comencemos primero con el Asistente Espiritual de una comunidad de la OCDS. Aquí

entramos en una responsabilidad muy concreta. El Asistente Espiritual no es: el dueño de la

comunidad; el presidente de la comunidad; el director de formación; o quien toma todas las

decisiones. Las Constituciones señalan que el Consejo de la comunidad tiene la responsabilidad

inmediata de la comunidad y que el Asistente debe respetar las responsabilidades propias de los

seglares. Entonces, ¿qué hace el Asistente?

El Asistente Espiritual es principalmente:

1. Testigo del carisma: debe conocer y vivir el espíritu del Carmelo. No puede transmitir

lo que él mismo no conoce.

2. Acompañante espiritual: ayuda a la comunidad a profundizar su relación con Cristo.

3. Formador: colabora en la formación inicial y permanente.

4. Puente de comunión: es un vínculo entre la comunidad OCDS y la Provincia.

5. Animador de la vida espiritual: ayuda especialmente en la oración, liturgia, retiros y

momentos de discernimiento.

6. Servidor de la unidad: ayuda a prevenir y resolver conflictos y favorece la comunión.

El documento sobre la atención pastoral de la OCDS subraya precisamente que el

Asistente debe favorecer una unión viva entre las comunidades religiosas y seglares; debe

conocer su rol con respecto a las comunidades de la OCDS y es igualmente importante saber qué

no debe hacer.

El Asistente no debe crear dependencia. No debe pensar: “Sin mí la comunidad no puede

funcionar”. Al contrario, su objetivo debería ser: “Quiero ayudar a que esta comunidad madure y

sea capaz de vivir responsablemente su propia vocación”.

El Asistente no debe sustituir al Consejo de la comunidad OCDS. No debe controlar

todas las decisiones. No debe convertir la OCDS en una dependencia del convento. Debe

acompañar, formar, discernir y favorecer la comunión. La buena asistencia no crea dependencia,

crea madurez.

Los Superiores Mayores deben también saber cuál debe ser su relación con las

comunidades de la OCDS presentes en su jurisdicción. Aquí está probablemente el punto central.

Las Constituciones dicen claramente que el Provincial es el Superior de la OCDS dentro de su

territorio y que es responsable de su bienestar. También le corresponde realizar las visitas y,

después de consultar a los consejos de las comunidades, nombrar a los Asistentes Espirituales.

Por tanto, la responsabilidad del Provincial no puede delegarse completamente al Asistente.

Puede delegar una función, pero no puede delegar su responsabilidad. Esto significa que un

Provincial debería preguntarse periódicamente:

¿Conozco realmente la situación de la OCDS en mi Provincia?

¿Sé cuántas comunidades tenemos?

¿Cómo están sus Consejos?

¿Cómo está la formación?

¿Tenemos buenos Asistentes?

¿Los Asistentes reciben formación específica?

¿Existe una relación real entre frailes y seglares?

¿Las comunidades están creciendo espiritualmente?

¿Estamos acompañando nuevas fundaciones?

¿Estamos formando jóvenes?

¿Estamos preparando nuevos formadores?

Estas preguntas forman parte de una verdadera responsabilidad pastoral. Una de las

decisiones más importantes de un Superior Mayor es la elección del Asistente. No se debería

elegir simplemente a quién tiene tiempo. La pregunta debería ser: “¿Quién tiene las cualidades

para acompañar una vocación carmelitana seglar?” Necesitamos religiosos que amen al Carmelo,

conozcan la espiritualidad teresiana, tengan experiencia de acompañamiento, respeten la

vocación laical, sepan escuchar, sepan trabajar en equipo, tengan madurez humana, tengan

capacidad de diálogo, conozcan las Constituciones de la OCDS y comprendan la misión de los

laicos en la Iglesia.

Las propias normas indican que el asistente debe estar bien formado en espiritualidad

carmelitana y conocer la enseñanza de la Iglesia sobre el papel de los laicos.


EL FUTURO: UNA ORDEN CON TRES VOCACIONES

Necesitamos pasar de la tutela a la colaboración, del control a la confianza, de la

dependencia a la corresponsabilidad de “hacer cosas para la OCDS” a “caminar con la OCDS” y

de una pastoral de mantenimiento a una pastoral vocacional.

No se trata de abandonar a la OCDS a su suerte. Todo lo contrario. Se trata de

acompañarla para que alcance su madurez. La autonomía responsable no significa independencia

de la Orden, sino que el Carmelita Seglar asume responsablemente la vocación que ha recibido.

Podemos imaginar el Carmelo Teresiano como una gran familia formada por frailes,

monjas y seglares: tres formas de vivir un mismo carisma, tres vocaciones diferentes, una misma

fuente, una misma tradición espiritual, una misma pasión por Cristo. No necesitamos

uniformidad, necesitamos comunión. El futuro del Carmelo no será solamente preguntarnos:

¿Cuántos frailes tenemos?, sino que también debemos preguntarnos: ¿Cuántos hombres y

mujeres están descubriendo la belleza de la vocación carmelitana?; ¿Cuántas familias están

viviendo el Evangelio desde el Carmelo?; y ¿Cuántos laicos están aprendiendo a ser

contemplativos en medio del mundo?

Los dos proyectos principales de la OCDS en este momento son: la petición de una

sanatio in radice al Dicasterio para la Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica para

regularizar a los miembros de la OCDS que se encuentran en situaciones irregulares en relación

con sus promesas, y la actualización del Ritual OCDS. El borrador ya ha sido presentado al

Dicasterio para el Culto Divino y Disciplina de los Sacramentos.

Algunos proyectos para el futuro que se deberán discernir por la OCDS misma y los

superiores de la Orden serian: actualización de las Constituciones del OCDS; actualización de la

Ration Instituciones de la OCDS; formación para asistentes espirituales OCDS y consejos

comunitarios OCDS; promoción vocacional: ser misioneros OCDS para la OCDS; cursos de

formación para la OCDS; y formación de conferencias regionales internacionales de la OCDS.

El futuro de la OCDS está, en buena medida, en manos de los Superiores Mayores de la

Orden, quienes tienen una responsabilidad particular de acompañar, cuidar y promover esta

vocación que pertenece al corazón de la Orden. El futuro no se construye solamente con

estructuras, sino con personas acompañadas, formadas y confiadas a la acción del Espíritu

Santo. Cuidar hoy la OCDS es sembrar el futuro del Carmelo Teresiano. Por eso les invito a

asumir con esperanza y compromiso las siguientes propuestas: 

1. Conocer: personalmente la realidad de la OCDS de la Provincia.

2. Visitar: no solamente recibir informes; encontrarse personalmente con las comunidades.

3. Formar: ofrecer formación específica a los Asistentes Espirituales.

4. Acompañar: mantener una relación periódica con el Consejo Provincial OCDS.

5. Discernir: evaluar con seriedad la salud vocacional y espiritual de las comunidades.

6. Promover: favorecer nuevas vocaciones y nuevas comunidades donde sea posible.

7. Confiar: dar a los seglares espacio para asumir su responsabilidad propia.


CONCLUSION

Estimados Superiores Mayores de la Orden, quizás la pregunta final no sea: ¿Qué

hacemos con la OCDS? La pregunta es: ¿Qué quiere hacer Dios con la OCDS dentro de nuestra

Orden? Y quizá su tarea como superiores mayores sea simplemente crear las condiciones para

que esa vocación pueda florecer. Santa Teresa soñó con pequeñas comunidades de amigos que

caminaran juntos hacia Dios. Hoy ese sueño continúa también en nuestros seglares, en nuestras

familias y en nuestras comunidades OCDS.

Cuidar la OCDS no es una tarea secundaria, es cuidar una parte del don que Dios ha

confiado al Carmelo Teresiano. Y acompañarla no significa hacerla depender de nosotros, sino

ayudarla a descubrir quién es. Porque cuando un Carmelita Seglar descubre verdaderamente su

vocación, no necesitamos preguntarle: ¿Qué puedes hacer por la Orden? Él mismo comenzará a

preguntarse: Señor, ¿qué quieres hacer a través de mí? Ese es, en definitiva, el objetivo de toda

verdadera formación: que cada persona pueda llegar a vivir con fidelidad la vocación que Dios le

ha dado, y que frailes, monjas y seglares podamos decir juntos: somos diferentes en nuestra

forma de vida, pero pertenecemos a una misma familia, vivimos de un mismo carisma y

caminamos hacia un mismo Cristo.


PREGUNTAS PARA NUESTRA REFLEXIÓN

1. ¿Qué lugar ocupa realmente la OCDS en nuestra Provincia: la consideramos una

verdadera vocación del Carmelo o principalmente un grupo de colaboradores?

2. ¿Estamos eligiendo y formando adecuadamente a los Asistentes Espirituales para que

acompañen a la OCDS respetando la responsabilidad propia de los seglares?

3. ¿Qué decisión concreta podemos tomar como Superiores Mayores para promover el

crecimiento, la madurez vocacional y la corresponsabilidad de la OCDS en nuestra

Provincia?


Fr. Ramiro Casale, OCD

Delegado General para la OCDS

5 de septiembre de 2026


Secretaría General para la OCDS


El Provincial / Superior Mayor: lo que debe y no debe hacer

El Provincial DEBE.    El Provincial NO DEBE.


Reconocer la OCDS como una verdadera vocación del Carmelo Teresiano.

            Considerarla simplemente como un grupo  apostólico de la Provincia.

Conocer la realidad de la OCDS de su territorio. 

            Delegar completamente la OCDS y no interesarse por ella.

Velar por el bienestar espiritual y vocacional de las comunidades.

            Preocuparse solamente cuando aparece un problema.

Conocer a los responsables de la OCDS. 

            Mantener una relación únicamente administrativa.

Visitar las comunidades o favorecer su visita pastoral.

            Gobernar la OCDS desde lejos sin conocer su realidad.

Nombrar Asistentes preparados y adecuados. 

            Nombrar al religioso simplemente porque tiene tiempo.

Formar y acompañar a los Asistentes Espirituales. 

            Enviar a un Asistente sin preparación específica.

Garantizar una adecuada formación carmelitana.

            Dejar toda la formación en manos de personas sin preparación.

Promover la comunión entre frailes, monjas y seglares.

            Crear una separación entre las distintas ramas de la familia carmelita.

Respetar la responsabilidad propia de los seglares.

            Controlar cada decisión de las comunidades.

Favorecer la corresponsabilidad. 

            Crear una relación de dependencia.

Escuchar al Consejo Provincial y a las comunidades.

            Tomar decisiones sin conocer la realidad de la OCDS.

Promover nuevas vocaciones OCDS. 

            Limitarse a mantener las comunidades existentes.

Favorecer nuevas comunidades donde exista una verdadera llamada.

            Crear comunidades solamente para aumentar las estadísticas.

Cuidar especialmente la formación de formadores.

            Pensar que la formación termina con las Promesas Definitivas.

Evaluar periódicamente la salud de las comunidades.

            Esperar a que aparezcan conflictos graves.

Proporcionar recursos humanos y espirituales. 

            Considerar la OCDS como una carga económica o pastoral.

Mantener comunicación con la estructura internacional/nacional de la OCDS. 

            Aislar la realidad provincial de la comunión más amplia de la Orden.

Promover una cultura vocacional. 

            Reducir la OCDS a voluntariado o colaboración apostólica.

Confiar en los seglares y ayudarles a crecer.

            Pensar que “si no lo hago yo, no se hará bien”.


El Provincial no está llamado a controlar la OCDS, sino a garantizar que la vocación que la

Iglesia y el Carmelo han confiado a la Orden pueda crecer, madurar y dar fruto.




Secretaría General para la OCDS


El Asistente Espiritual OCDS: lo que debe y no debe hacer


El Asistente Espiritual DEBE             El Asistente Espiritual NO DEBE

Conocer y amar el carisma teresiano. 

            Considerarse el dueño de la comunidad.

Conocer la Regla, las Constituciones y los documentos de la OCDS.

            Desconocer o ignorar la identidad propia de la OCDS.

Acompañar espiritualmente a la comunidad. 

            Sustituir al Consejo de la comunidad.

Favorecer la vida de oración y contemplación. 

            Convertir las reuniones en simples actividades o reuniones administrativas.

Ayudar en la formación inicial y permanente.

            Ser el único responsable de la formación.

Animar a vivir el Evangelio según el carisma del Carmelo.

            Imponer su propia espiritualidad o preferencias personales.

Respetar la vocación y responsabilidad propia de los seglares.

            Tratar a los seglares como “religiosos de segunda categoría”.

Escuchar, dialogar y discernir con el Consejo.

            Tomar decisiones por el Consejo.

Favorecer la fraternidad y la comunión. 

            Crear divisiones, favoritismos o dependencias.

Ser puente entre la OCDS y la comunidad religiosa/Provincia.

            Aislar la comunidad OCDS de la Provincia.

Ayudar a resolver conflictos desde el Evangelio.

            Intervenir autoritariamente en todos los conflictos.

Acompañar los procesos vocacionales con prudencia.

            Admitir o promover personas sin un verdadero discernimiento.

Animar la participación en la vida de la Iglesia y del Carmelo.

            Reducir la OCDS a actividades internas.

Formar para la misión de los seglares en el mundo.

            Pretender que la misión de la OCDS sea simplemente ayudar a los frailes.

Favorecer la autonomía responsable del Consejo.

            Crear dependencia personal de su figura.

Ser presencia del Carmelo y testimonio de vida.

            Hablar mucho del Carmelo sin vivir personalmente el carisma.

Informar y mantener una comunicación adecuada con el Superior Mayor.

            Actuar independientemente de la estructura pastoral de la Orden.


El buen asistente no hace que la comunidad dependa de él; ayuda a que la comunidad

madure y pueda vivir responsablemente su propia vocación.


Secretaría General para la OCDS

El Asistente Espiritual y el Superior Mayor

Asistente Espiritual Provincial / Superior Mayor




El Asistente acompaña la comunidad; el Provincial vela por la OCDS.

Ambos sirven a una misma realidad: que la vocación de la OCDS pueda crecer en fidelidad

al carisma de Santa Teresa de Jesús.




Secretaría General para la OCDS

El Consejo de la Comunidad OCDS y del Asistente Espiritual Consejo de la Comunidad OCDS





El Consejo guía a la comunidad.

El Asistente Espiritual la acompaña espiritualmente y custodia el carisma.


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lunes, 24 de agosto de 2026

Ávila: poner rostro a una familia (OCDS) que ya conocíamos.

             Es 22 de julio de 2026. Después de dos años de preparativos, inscripciones, búsquedas de alojamiento y algún que otro encaje de bolillos, por fin llega el momento de hacer las maletas y poner rumbo a Ávila. Nos espera el Encuentro Mundial de la Orden del Carmelo Descalzo Seglar (OCDS), una cita que reunirá a cerca de 900 participantes de unos 80 países.

Desde la Provincia de San Joaquín de Navarra somos diez: siete laicos —cuatro de Pamplona, dos de Vitoria y uno de Santander— y los padres Dámaso, asistente de Santander; Richard, delegado de la OCDS en la Provincia, y nuestro padre Provincial, Jon Korta.




Salimos alrededor de las diez de la mañana, pero antes hacemos una parada en Olza. Allí se incorpora al viaje una hermana de la OCDS de Ecuador, familiar de una de las madres del convento. Ya estamos todos. Josetxo se pone al volante y Ávila empieza a parecer cada vez más cercana.

La ciudad nos espera, y también el primer pequeño desafío: ¿cómo alojar a casi 900 personas? La solución pasa por repartirnos entre distintos lugares. Unos en el CITeS, otros en las Carmelitas Misioneras de Ávila y algunos en hoteles. Una pequeña muestra de lo que será el encuentro: muchos lugares, muchas procedencias, una misma familia.

Por la tarde nos acreditamos en el Palacio de Congresos Lienzo Norte de Ávila, escenario de los días que tenemos por delante. La organización es impecable. Hay mostradores suficientes para atender a los participantes según sus idiomas y, entre acreditaciones y saludos, empieza ya el encuentro.

Después queda un poco de tiempo para acercarnos a la ciudad. Intentamos retener la imagen de sus murallas, esas piedras que parecen haber visto pasar siglos enteros. Pero Ávila será mucho más que sus murallas.


La cena nos da el primer anticipo de lo que está por venir. A nuestro alrededor se mezclan Portugal, Asia, Francia… Hermanos que hasta entonces eran nombres lejanos nos cuentan de dónde vienen. Todavía no lo sabemos, pero durante estos días muchos de ellos dejarán de ser simplemente hermanos de la Orden para convertirse en rostros, voces y recuerdos.

El día 23 comienza propiamente el Encuentro. El lugar es un edificio moderno, funcional, pensado para acoger a mucha gente y facilitar el propósito de quienes lo visitan. Y allí, entre luces, salas y traducciones, comienza una experiencia difícil de resumir en pocas palabras.

La apertura reúne a distintas autoridades civiles y eclesiales. Para nosotros tienen especial significado las palabras del padre General, Miguel Márquez, y del delegado de la OCDS en el mundo, el padre Ramiro Casales, responsable, en buena medida, de que toda esta familia carmelitana haya podido reunirse en Ávila.

Cada jornada tiene dos momentos que marcan el ritmo: la Eucaristía, celebrada cada día en un idioma diferente, y la oración de la noche. Una oración guiada al modo de Teresa, desde el silencio y la hondura, que nos devuelve al final de cada jornada al lugar esencial.

Entre ambos momentos hay mucho que escuchar y mucho que compartir.

Hermanos seglares de Italia, Ecuador, Madagascar, Filipinas y Estados Unidos nos ayudan a profundizar en nuestra identidad, en lo que significa pertenecer a la Orden y en nuestro lugar dentro de la Iglesia y del mundo. No son discursos abstractos: todos parten de nuestras Constituciones y aterrizan en la vida concreta, en ese compromiso que cada uno ha asumido.

El padre General nos invita a reflexionar sobre la identidad del Carmelita Seglar. Los padres Alzinir Debastiani y Ramiro Casales abordan, respectivamente, la atención pastoral a la OCDS y el camino que tenemos por delante.

Hay mucha letra, sí. Letra densa, de esa que requiere atención y que después sigue dando vueltas en la cabeza. Pero Teresa también sabía que sus hijas necesitaban recreo. Y nosotros no íbamos a ser menos.

El viernes por la tarde llega la “acción intercultural”. Filipinas, México y otros países nos enseñan pequeños retazos de sus culturas. Hay música, bailes, gestos y ocurrencias. Y, como suele ocurrir cuando la alegría es auténtica, las fronteras duran poco: Bailamos todos.

También el padre General se suma a la fiesta y nos enseña a expresar, sin palabras, la bendición irlandesa. Después nos la regala a todos. Durante unos instantes no hace falta traducción alguna.

Y quizá ahí esté una de las claves de estos días: descubrimos que hay muchas maneras de hablar y, sin embargo, algunas cosas se entienden perfectamente sin palabras.

Hay otra cuestión que merece capítulo propio: dar de comer a 900 personas a la vez.

Fuimos testigos de que es posible. Aunque, en Ávila, hasta esto tuvo su historia.

El espacio previsto para las comidas tuvo que utilizarse para acoger a personas que habían sido desalojadas de sus casas debido al incendio que afectó a la provincia. Así que hubo que reorganizarlo todo. Las mesas se trasladaron a los pasillos y, durante dos días, comimos allí.


¿Problema? Sí.

¿Drama? Ninguno.

Todo funcionó. Quizá porque cuando se tiene claro que lo importante es que todos estén atendidos, las soluciones aparecen.

También hubo tiempo para una fiesta de flamenco clásico en el CITeS: música, baile, cena y bebida. Otra oportunidad para celebrar que, además de trabajar y reflexionar, una familia también sabe disfrutar cuando se encuentra.

El domingo cada participante puede elegir entre distintas excursiones. No son destinos escogidos al azar: Medina del Campo y Fontiveros, Alba de Tormes, Segovia y Ávila nos llevan a lugares profundamente vinculados al Carmelo y a sus santos.

Son caminos que ayudan a poner paisaje a una historia que conocemos por los libros.

Y llega el momento de la despedida. La Eucaristía final se celebra en la Catedral de Ávila, presidida por el obispo, don Jesús Rico García, acompañado por numerosos sacerdotes de la diócesis y religiosos carmelitas, junto al padre General de la Orden, Miguel Márquez Calle.

Y allí sucede una de esas pequeñas casualidades que uno prefiere llamar regalo.

De Malawi, dentro de nuestra Provincia, han acudido tres hermanas. Durante el encuentro hemos podido saludarlas, pero en la Catedral conseguimos estar cerca de una de ellas, Atusaye. Entre cientos de personas, justo allí.

Le damos gracias a Dios por esa casualidad y le pedimos que la bendiga, como a todos nuestros hermanos. Porque algunos están cerca y otros muy lejos; algunos los conocemos desde hace años y otros apenas acabamos de ponerles nombre. Pero hay algo que nos une y que no necesita traducción: hablamos el mismo lenguaje espiritual.

El lunes toca regresar. Cada uno a su lugar de origen. Volvemos con muchas imágenes en la retina: las murallas de Ávila, las celebraciones, las conversaciones, los bailes, los pasillos convertidos en comedor, las caras de tantos hermanos.

Me preguntaron cuáles eran mis sensaciones después del Encuentro y me pidieron que las resumiera en dos palabras.

La primera es rostros.

Sabía que tenía hermanos en todo el mundo, pero después de estos días les he puesto rostro. He podido conocer la riqueza que representa nuestra diversidad de culturas, de maneras de vivir y de afrontar las dificultades.

La segunda es alegría.

La alegría de descubrir que, aun viniendo de lugares tan distintos, compartimos una misma melodía espiritual.


 







Durante estos días mis hermanos han puesto en común problemas, riquezas, experiencias y soluciones para afrontar el día a día de nuestras comunidades. Como responsable de la OCDS de San Joaquín de Navarra, regreso con la mochila cargada de ideas y, sobre todo, de deseos. Deseos que ahora toca convertir en realidad para ayudar a nuestras comunidades a avanzar.

Quizá esa sea la mejor manera de medir lo que ha ocurrido en Ávila. No solo por lo vivido allí, sino por lo que llevamos de vuelta.

Nos fuimos diez desde Navarra y regresamos sabiendo que somos parte de algo mucho más grande. Una familia que habla muchos idiomas, que tiene acentos diferentes, que baila de maneras distintas y que vive en lugares separados por miles de kilómetros. Pero que, cuando se reúne, descubre que la melodía es la misma.

Gracias a la Orden. Gracias al padre Ramiro. Gracias a todos los que hicieron posible este encuentro y a todos los que tuvimos la suerte de vivirlo. Gracias a nuestros hermanos de la Provincia de San Joaquín de Navarra y, de manera especial, a nuestro padre Provincial por acompañarnos.  Gracias a todos esos hermanos que, hasta hace unos días, eran desconocidos y que ahora ya tienen un rostro, una voz y un lugar en nuestra memoria. Ávila se queda atrás. Las murallas también. Pero lo que hemos vivido viaja con nosotros.

 

Amparo Esparza Irigoyen. 

Presidenta Consejo Provincial Ocds San Joaquín de Navarra

miércoles, 1 de julio de 2026

Asamblea Provincial de la Orden Seglar

 Provincia de San Joaquín de Navarra.

27 de junio de 2026 – Convento de Vitoria.

La Asamblea Provincial de la Orden Seglar de la Provincia de San

Joaquín de Navarra se celebró el 27 de junio de 2026 en el

Convento de Vitoria, con la participación de hermanos llegados de

distintas comunidades: Corella, Santander, Bilbao, Vitoria y

Pamplona, además de la presencia del Consejo, el Padre Provincial

Jon Korta, el Delegado de la Orden Seglar Richard, el Delegado

saliente Antonio Viguri y el prior del convento, Padre Anthony, que

ejerció como anfitrión de la jornada.

La llegada tuvo lugar a las 9:45, momento en el que los

participantes fueron recibidos con un saludo fraterno y un café

compartido, en un ambiente de encuentro y cercanía.


Inicio de la Asamblea

La sesión comenzó a las 10:10 con el saludo de la presidenta, quien

dio paso al Padre Provincial, Jon Korta. Tras una oración inicial,

compartió unas reflexiones sobre la vocación del carmelita seglar,

subrayando su carácter de consagración total de la persona, la

importancia de conocer y vivir las Constituciones, y la necesidad de

equilibrar fidelidad a la norma con discernimiento. Insistió también

en la vida comunitaria como elemento esencial de la vocación,

advirtiendo sobre los riesgos del individualismo, los protagonismos y

la tentación de crear comunidades aisladas. Finalmente, recordó la

importancia de no olvidar a los pobres y de apoyar la difusión de la

“Obra Máxima”.




Desarrollo de la Asamblea

Tras la lectura y aprobación del acta anterior, la presidenta presentó

un balance del trienio, destacando la situación actual de las

comunidades:

67 hermanos con promesas definitivas.

9 con promesas temporales.

20 en formación.

5 aspirantes.


Se señaló una media de edad elevada, con una parte significativa

de hermanos mayores de 80 años. Aun así, se destacó con

esperanza la reactivación de la vida comunitaria tras la pandemia y

el crecimiento en algunas comunidades como Corella, Logroño y

Vitoria.

En cuanto a la actividad del Consejo Provincial durante el trienio

2023–2026, se recogieron diversas iniciativas: reuniones

presenciales y online, mejoras en la gestión económica, creación de

canales de comunicación como el grupo de WhatsApp, retiros de

Cuaresma en Larrea, jornadas de encuentro y participación en

celebraciones y eventos de la Familia Carmelitana. También se

destacó el acompañamiento a nuevas comunidades, la elaboración

de materiales formativos y la participación en encuentros

internacionales y provinciales.

El Tesorero presentó posteriormente el informe económico del

trienio.




Renovación del Consejo

Uno de los momentos centrales fue la celebración de las elecciones

al nuevo Consejo Provincial, en las que participaron 13 hermanos

con derecho a voto. Tras el proceso electoral, resultaron elegidos:

Presidenta: Amparo Esparza

Primer consejero: Josetxo Andia

Segunda consejera: Marina Arraiza

Tercer consejero: Óscar Moral

Todos aceptaron su servicio, aunque uno de los consejeros lo hizo

telefónicamente al no poder estar presente.

Ruegos, propuestas y cierre

En el turno de ruegos y preguntas se plantearon diversas

propuestas, entre ellas la necesidad de dar mayor visibilidad a la

Orden mediante carteles informativos y presencia en redes sociales

como Instagram. También se sugirió la posibilidad de organizar

encuentros anuales o periódicos en Larrea centrados en la vocación

seglar.

La nueva presidenta agradeció el trabajo del Consejo saliente y dio

la bienvenida al nuevo equipo, destacando la continuidad y el

espíritu de servicio. Se expresó también gratitud a todos los


presentes y a los padres que acompañan la vida de la Orden en la

provincia.

La Asamblea concluyó a las 12:00 horas, tras lo cual los

participantes pudieron asistir a la misa sabatina en el convento.

Posteriormente compartieron una comida fraterna en un restaurante

cercano, antes de emprender el regreso a sus hogares.



La jornada terminó en un ambiente de gratitud y comunión,

reconociendo el camino recorrido y renovando el compromiso de

seguir construyendo la vida de la Orden Seglar en la provincia, con

sencillez, fidelidad y espíritu de familia.

Amparo Esparza Irigoyen

Presidenta del Consejo Provincial OCDS

San Joaquín de Navarra